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Ya has reunido un poco de dinero y quieres lanzarte al mundo empresarial. ¿Qué es lo que te conviene más, abrir tu propio negocio o comprar una franquicia? Aquí te digo qué debes tener en cuenta para decidirte...
La franquicia es una alternativa de negocio en la que el riesgo de fracaso puede ser menor, pues se supone que se repite un modelo de éxito ya probado. Según las estadísticas, un 95% de las franquicias tienen éxito después de un año, pero de los negocios pequeños sólo triunfan del 30 al 35%. Sea como sea, asesórate bien antes de convertirte en concesionario.
Optar por un negocio de este tipo significa unirse por contrato a una empresa más fuerte y pagarle a cambio de ciertas ventajas, entre las que se encuentran:
- Sus consejos comerciales - Su experiencia técnica - Sus sistemas de mercadeo - Sus símbolos y lemas - Su ayuda permanente para la operación del negocio
A cambio de esto esa empresa recibirá de ti regalías de las entradas de tu negocio y tendrá derecho a cierto control sobre tu franquicia.
Como en todo negocio, para entrar en el mundo de las franquicias tienes que hacerlo con los ojos bien abiertos. Averigua:
1. Qué dice la circular con todos los detalles por escrito. Pídela y léela. 2. Cuánto tiempo ha estado funcionando el negocio. 3. Cuántos locales que posee. 4. Qué restricciones te impondrá como concesionario. 5. Dónde comprarás tu materia prima. 6. Cuál será tu territorio de mercado. 7. Qué entrenamiento te ofrece y el costo. 8. Cuánto demorarías en recuperar tu inversión.
No pienses que la franquicia es un negocio fácil. Lo esencial es escoger un negocio que disfrutes, pues aunque las ganancias sean buenas, si no te gusta lo que haces, no te vas a sentir satisfecho al cabo de unos años.
Esta idea puede ser una gran oportunidad, pero infórmate bien de todo antes de dar el primer paso.
Enlace al Federal Trade Comisión (FTC) sobre Franquicias y Oportunidades de Negocio
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