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¿Cuál es el plan de pensión que más te conviene?

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Escrito por Julie Stav   

cual-es-el-plan-de-pension-que-mas-te-conviene¿Beneficio definido o contribución definida? Cada uno de estos planes de retiro tiene ventajas y desventajas. ¡Entérate! Tu bienestar futuro depende de ellos.Por si no te has dado cuenta todavía, déjame decirte que cada vez son más las empresas que toman la decisión de cambiar los planes de pensión para sus empleados y se pasan, en un abrir y cerrar de ojos, de los de beneficio definido a los de contribución definida.

La razón es muy sencilla. Los planes de beneficio definido son complejos y resultan muy costosos para los patrones, pues deben mantener una cuenta para este tipo de pensión y decidir las inversiones más apropiadas de modo tal que el dinero se multiplique. En cambio, los planes de pensión de contribución definida representan menos dolores de cabeza para los empleadores y también, a largo plazo, les resultan menos costosos. Si bien el patrón tiene que dedicar un poco de atención a la administración de este tipo de fondo, la responsabilidad de la inversión queda en manos del empleado.

Para aclarar más las cosas, a continuación te explicamos un poco mejor las diferencias entre estos dos tipos de planes de pensión. ¡Y también sus ventajas y desventajas!
Plan de beneficio definido

A este tipo de plan se le conoce también con el nombre de “plan de pensión totalmente financiado”, pues generalmente es costeado en su totalidad por el patrón. Este tipo de plan promete a cada trabajador participante un beneficio mensual específico cuando le llegue el momento del retiro.

Los beneficios pueden ser calculados mensualmente mediante una fórmula que toma en cuenta el salario y el tiempo de servicio de los trabajadores participantes. Los beneficios designados con frecuencia se declaran como un porcentaje del pago previo a la jubilación.

Ventajas:

  • Tiene la seguridad de que el ingreso por concepto de retiro queda asegurado para cada trabajador.
  • Los trabajadores no tienen que hacer inversiones ni preocuparse de que el dinero de su fondo de pensión crezca.
  • No depende de la capacidad de ahorro de cada participante.
  • El fondo se va ajustando al costo de la vida.

Desventajas:

  • A veces es difícil de comprender por parte del participante.
  • No resulta beneficioso para los empleados que dejan la empresa antes de su retiro.

 

Plan de contribución definida

Este tipo de plan de pensión se costea con fondos provenientes de las contribuciones que hacen tanto el empleador como el empleado. Sus beneficios dependen del monto de la contribución al plan a través de los años y de los resultados de las inversiones que se hagan. Los beneficios pueden ser afectados por factores como las ganancias, las pérdidas, los impuestos y los costos. ¿Ejemplos de planes de pensión de contribución definida? El 401(K), el 403(B) y los planes 457.

Ventajas:
  • Es de fácil comprensión para el participante.
  • Los impuestos sobre los ahorros del retiro son diferidos.
  • Por lo general, los participantes tienen el derecho a decidir cuánto aportarán a su este tipo de plan de pensión.
  • Si las inversiones son buenas, los participantes pueden verse beneficiados en su pensión de retiro.
  • Es posible financiarlo con deducciones de nómina de pago.

Desventajas:

  • A aquellos que entran tarde en este tipo de plan, se les dificulta tener un fondo de pensión sustancioso.
  • Los empleados comparten con la empresa los riesgos de la inversión.
  • Las leyes protegen tu retiro

La Employee Retirement Income Security Act (Ley de Seguridad de Ingresos para la Jubilación, conocida por la sigla ERISA) fue creada en 1974. Esta ley federal protege las cuentas de retiro de los planes que patrocinan los empleadores. Estos planes incluyen tanto los de beneficio definido como los de contribución definida. También existe la Pension Benefit Guaranty Corporation (Corporación Garantizadora de Beneficios de Pensión o PBGC, según sus siglas en inglés), la cual garantiza las cuentas mantenidas en planes de beneficio definido.

No dejes que la crisis “te coma” el retiro

¿Tu retiro se acerca a la misma velocidad que se reducen tus ahorros debido al deterioro de la economía? Si esta es tu situación, es hora de tomar decisiones inteligentes para que tu dinero se incremente, a pesar de los problemas de las finanzas.

Si ya pasas de los 50, tu retiro está como quien dice, ¡a la vuelta de la esquina! En esta recta final es importante que tu colchón de seguridad —es decir, tu cartera de ahorros— aumente lo más posible para garantizar tu calidad de vida en la tercera edad. Pero si, como la mayoría, has visto reducirse últimamente tus ingresos del 401(k) o el valor de tus acciones, es normal que sientas inseguridad y preocupación.

¡Qué no cunda el pánico!

A nadie le gusta perder dinero, pero no dejes que el miedo te aparte de tus metas a largo plazo. Si tu principal objetivo es contener la pérdida, una de las opciones posibles es transferir el dinero dentro del plan 401(k) a la opción del Money Market, de muy poco riesgo. O transferir tu dinero invertido en acciones a otro tipo de cuenta más segura hasta que la economía mejore. Pero estas soluciones, aunque efectivas para detener la pérdida de los ahorros, son las que menos te convienen a la larga, pues tu dinero dejará de crecer al ritmo que necesitas.

Considera que:

  • el costo de vida se hace cada vez mayor y…
  • la esperanza de vida promedio es de unos 20 años después de los 65.

Esto significa que vas a necesitar mucho más dinero para mantener tu estilo y calidad de vida más o menos hasta los 90. Así que en los 10 años que te quedan de vida laboral activa es esencial que te enfoques en una estrategia de inversión que te brinde al mismo tiempo volumen de ingresos, y seguridad y protección.

Buscando el equilibrio


La estrategia de inversión más conveniente para ti se conoce con el término técnico de “distribución de activos”, que consiste en una mezcla de acciones y bonos que logre un equilibrio entre tus necesidades a largo plazo (más dinero) y las fluctuaciones del mercado a corto plazo (riesgo de pérdidas).

No existe una fórmula perfecta e infalible, pero por lo general, una persona en la edad anterior al retiro (entre 55-65 años) debe tener del 60% al 65% de su cartera de retiro en acciones y el resto en bonos. Las acciones te brindan mayor crecimiento a largo plazo, mientras que los bonos te ofrecen ingresos seguros y protección a corto plazo. A medida que vayas entrando en años, deberás ir trasladando tus ahorros hacia los bonos, aunque incluso durante los 80 y los 90 años de edad, resulta conveniente mantener de un 20% a un 30% de la cartera de ahorros en acciones.

Una mezcla a tu medida

Las cifras anteriores son solo una guía, ya que no existe una mezcla “única” o mágica. Tú mismo debes encontrar la que mejor funcione según tus circunstancias.

Si te da un ataque de nervios cada vez que baja la Bolsa o no dispones de otros recursos económicos más allá de la cartera de inversión, entonces debes mantenerte en el nivel más bajo de la balanza, con el menor número de acciones posible (aunque debes recordar que luego deberás pagar esa seguridad con un menor nivel de ingresos).

Por el contrario, si puedes tolerar altos y bajos en tu cartera, o dispones de otros recursos (como pensiones, plusvalía en el valor de tus propiedades, etc), deberás inclinarte por el nivel más alto posible en acciones. Para que puedas hacerte una idea de cómo funcionan diferentes mezclas, visita el sitio web de T. Rowe Price (haz clic aquí si deseas: troweprice.com), y consulta también este recurso para calcular cómo debe ser la distribución ideal de tus fondos de acuerdo a tus caracterísitcas específicas (haz clic en Distribución de fondos)

Ten presente que ninguna de las mezclas te protegerá totalmente contra posibles pérdidas. De hecho, son inevitables para lograr el nivel de crecimiento que necesitas a largo plazo. La idea es limitar tus pérdidas durante las caídas del mercado, a la vez que garantizas el crecimiento de tu colchón de ahorros para que en tus años de retiro disfrutes de una merecida prosperidad económica.