SÁCALE PROVECHO A TU CONTADOR |
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| Escrito por Julie Stav | |
Ahora que ha llegado el momento de pagar los impuestos al gobierno, aprende a lidiar con tu contador, para obtener más beneficios de tu sesión con élLa peor equivocación que comete la mayoría de las personas al ir a hacer las cuentas anuales de sus ganancias y los impuestos que les deben al gobierno (o lo que éste les tiene que devolver) es ir al contador con los papeles en desorden, prácticamente tirarlos sobre su escritorio, irse de su oficina y esperar a que éste les diga lo que pagarán o recibirán. ¡Gran error! Para obtener el máximo beneficio de tu contador, tienes que realizar un papel activo en la preparación de tus informes de impuestos y ganancias, incluso si pagas cientos o miles de dólares a la firma más prestigiosa de contaduría de la ciudad. No sólo debes ayudar a tu contador a encontrar todo aquello que puede ahorrarte dinero (nadie como tú sabe lo que has ganado, gastado y cómo lo has hecho), sino que también debes entender a la perfección cómo es que se llegó a cada cifra que se escribe en tu informe al gobierno. He aquí los pasos que debes seguir para que este proceso funcione en tu beneficio: • Organiza la información. Esto no sólo le hace más fácil el trabajo al contador, sino que también te ahorra a ti dinero y elimina las posibilidades de errores que podrían redundar en tu perjuicio financiero. • Llámale la atención acerca de cualquier deducción fuera de lo ordinario. Por ejemplo, gastos que has tenido que hacer cuando buscabas empleo, por cuidados del bebé o de personas que dependen de ti, de viajes que tu empresa no te ha reembolsado, etc. • Ve con toda la información. Trata de hacer siempre tu informe lo más anticipadamente posible, pero no te precipites demasiado tampoco; si lo haces, a lo mejor no esperas a que te lleguen todos los informes de ganancias de las compañías para las que has trabajado ese año, en caso de que seas un contratista que trabaja por cuenta propia. Mientras más cambios tengas que hacer a última hora, más tendrás que pagarle. • Comunica con precisión los cambios en tus datos personales y financieros. Si no, el contador podría hacer sus cuentas a partir de datos incorrectos. Si, digamos, el año pasado comenzaste a ayudar económicamente a tus padres, y no se lo dices, él no podrá aplicarte las excepciones por dependientes o las posibles deducciones por gastos de salud.. • Discute con si estás dispuesto a someterte a una auditoría. Si quieres enviar un informe de ganancias y gastos que te ahorre lo más posible en impuestos, recuerda que mientras más agresivo seas, más posibilidades tendrás de que tu informe sea objeto de auditoría (lo cual representa un enorme gasto de tiempo, un tremendo engorro y la posible devolución de dinero al gobierno). Si quieres rebajar tus riesgos de auditoría, tienes que tener un enfoque mucho más conservador de la forma en que manejas tu informe de ganancias y gastos. Y en esto es esencial la participación del contador, para que él sepa qué dirección tomar. • Ve bien informado sobre todo tipo de deducciones. Lleva la información sobre tus gastos de mudanza para ir a un nuevo empleo (y costo de vender tu antigua casa o de pagar el resto del contrato anual de renta); gastos de búsqueda de un nuevo empleo (costo de imprimir el resume, pago a agencias de empleo, etc.); transportación necesaria para obtener cuidados de salud (y costo de estacionamientos y casetas de peaje); costos de viaje de un primer empleo a un segundo empleo, si vas directamente de uno a otro; regalos relativos al trabajo, de más de $25, etc. • Si ocultas algo... ten cuidado con lo que le dices a tu contador. Supongamos que durante años has "olvidado" decirle a tu contador acerca de una fuente de ganancias que tienes. Si se lo dices ahora, el gobierno puede llamarlo para que testifique contra ti ante un tribunal, ya que las comunicaciones contador-cliente no tienen el privilegio de privacidad, como las de médico-paciente o abogado-cliente. Si estás en esa situación, lo mejor es que contrates un abogado, ya que un abogado no puede ser forzado a testificar contra un cliente que ha admitido que ha cometido un delito. El abogado, a su vez, puede contratar a un contador e incluirlo a él en su "sombrilla" de privilegio de privacidad.
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