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Escrito por Julie Stav
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¡Empieza a ahorrar como un loco!
Este es un consejo obvio, sí, pero a la vez el más fundamental.
Debes convertirte en un inversor fanático y habitual. Puedes recibir algo de ayuda del Tío Sam, ya que las contribuciones de los planes de retiro auspiciados por tu empleador son deducibles de impuestos, y las ganancias crecen de forma diferida.
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Escrito por Julie Stav
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Si estás comenzando tarde a ahorrar, entonces tienes menos espacio para cometer errores. Tienes que estar encima de tus decisiones financieras. Esto quiere decir familiarizarte con los productos financieros (fondos mutuos, seguros, servicios de asesoría), que mejor se ajusten a tu bolsillo y necesidad, y no pagar demasiado por ellos.
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Escrito por Julie Stav
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El dinero que tienes en tus cuentas de retiro debe ser considerado tu fuente número uno de ingresos, aunque debes tener otras entradas a tu disposición.
Se trata de la plusvalía de tu propiedad, posibles herencias, y objetos valiosos que tengas -cualquier cosa que eventualmente puedas vender y convertirla en dinero en efectivo (joyas, pinturas, propiedades, etc.).
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Escrito por Julie Stav
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Decide qué piensas hacer por el resto de tu vida. Es cierto que la tercera edad no le llega igual a todo el mundo. Algunos disfrutan de un retiro saludable, otros tienen la mala suerte que con la edad les llegan complicaciones de salud.
Por ejemplo, un estudio de 26 años realizado a 3,500 ex empleados de la empresa Shell Oil, que se retiraron a las edades de 55, 60 y 65, encontró que los individuos que abandonaron el trabajo a los 55 años eran dos veces más propensos a morir en la década siguiente que aquellos que permanecieron empleados.
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Escrito por Julie Stav
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Una estrategia de planificación e inversión que ha ayudado a muchísimos de mis lectores y oyentes a progresar económicamente es mi Sistema de las Tres Gavetas. Aunque estés pensando ahora que “un gavetero no tiene nada que ver con las finanzas”, te ruego que analices esto conmigo: si tuvieras un mueble con tres gavetas en tu habitación, ¿dónde pondrías la ropa interior que cambias a diario? ¿En la del medio, en la de abajo o en la gaveta superior? Estoy segura de que si eres como yo, colocas tus prendas más íntimas —ya sean de Victoria’s Secret o de Fruit of the Loom— en la gaveta de arriba, que está más al alcance de tu mano y no tienes que agacharte para halarla. Quizás en la de abajo guardas esos suéteres de lana que pica y que casi nunca usas. Y del centro es, más o menos, un bazar donde se pone de todo: desde camisetas, hasta shorts y ropa de andar.
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